Saltar al contenido
Inicio » Blog » Límite Planetario de Acidificación de Océanos

Límite Planetario de Acidificación de Océanos

La acidificación oceánica ha cruzado el límite definido como seguro en el marco de los límites planetarios. Para el año 2020, el 43% del océano superficial y el 60% del subsuperficial (hasta 200 metros de profundidad) ya mostraban condiciones químicas por debajo del umbral crítico de saturación de aragonito (ΩArag) (una de las formas cristalinas del carbonato de calcio (CaCO3)), esencial para la biocalcificación de numerosos organismos marinos.

Artículo de Global Changue Biology 👉 Ocean Acidification: Another Planetary Boundary Crossed

Cruzar este límite implica una exposición creciente a riesgos ecológicos impredecibles, que pueden detonar cambios sistémicos en cualquier momento. Por ejemplo, el pH en el Océano Ártico ha disminuido a 7,95 en ciertas áreas, y en regiones subsuperficiales globales se han registrado valores por debajo de 7,8, lo que evidencia una acidificación significativa con potencial para alterar funciones clave del sistema oceánico.

¿Qué implica una reducción en ΩArag?

La disminución en la saturación de aragonito reduce la capacidad del océano para sostener especies calcificantes. Este parámetro es especialmente crítico para organismos que dependen del carbonato cálcico (CaCO₃) para formar conchas y esqueletos. Si bien se estableció inicialmente un límite del 20% de reducción respecto al promedio preindustrial, nuevas evaluaciones sugieren que una reducción del 10% sería un umbral más conservador para evitar impactos irreversibles; este nuevo límite ya fue superado globalmente en la década de 2000.

Principales organismos afectados:

  • Corales tropicales: se ha perdido un 43% del hábitat óptimo. Estos ecosistemas son fundamentales para la biodiversidad marina y actúan como barreras naturales de protección costera. La disminución en ΩArag afecta su capacidad de calcificación, crecimiento y regeneración.
  • Pterópodos polares: el 61% se encuentra en condiciones desfavorables para la calcificación. Como parte esencial de las redes tróficas en regiones polares, la reducción en la disponibilidad de carbonato compromete su integridad estructural y funcional.
  • Bivalvos costeros (ostras, mejillones): el 13% de sus hábitats muestra condiciones químicas marginales. Estas especies son clave para la filtración de agua, la productividad acuícola y el sustento económico de comunidades costeras, especialmente sensibles en sus etapas larvales.

Consecuencias ecológicas y sociales:

  • Alteración y pérdida de hábitats marinos esenciales. Esto afecta tanto a ecosistemas costeros como a zonas pelágicas y profundas, disminuyendo la resiliencia ecológica y la capacidad de recuperación frente a perturbaciones ambientales.
  • Riesgo para la seguridad alimentaria y pesquera en zonas vulnerables.
  • Reducción en la capacidad del océano para actuar como sumidero de CO₂, afectando el equilibrio climático global.

La evidencia científica más reciente subraya la urgencia de reforzar la gobernanza climática y marina. La reducción acelerada de emisiones de CO₂ y la implementación de estrategias adaptativas son medidas fundamentales para preservar los servicios ecosistémicos marinos y evitar consecuencias ecológicas irreversibles a nivel planetario.